16 de Diciembre del 2017 | 01:05 | Ciudad de México | °C -

Ruptura PRI-Elba ¿quién perdió?

Evidentemente con la ruptura pierde el PRI, pero todavía más su candidato presidencial Enrique Peña Nieto

Tratando de minimizar los daños, el dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, asegura que entre Elba Esther Gordillo y el Revolucionario Institucional hubo una “separación amistosa”.

Pero en la política no hay "amigos" sino intereses.

La ruptura sorprende a todos porque el acuerdo estaba prácticamente cerrado. Elba caminaría, sin mayor problema de la mano del PRI –el partido que le dio vida, políticamente hablando- en las elecciones presidenciales para “fortalecer” la candidatura de Enrique Peña Nieto.

De hecho el acuerdo con el PRI y con el Partido Verde Ecologista, implicaba que la hija de la maestra, Mónica Arriola y su yerno, Fernando González, “amarraban” posiciones en el Senado de la República.

Todo pues estaba convertido y reducido a un asunto de transacciones políticas, ¿qué me ofreces, con qué me quedo y qué me conviene? Fueron las preguntas guía de principio a fin.

El propio ex gobernador del Estado de México “justificó” en su momento el pacto con Gordillo bajo el argumento de que había “coincidencias” en la plataforma política de ambos partidos, pero aceptaba que la adhesión de la maestra lo haría “más competitivo”.

Lo cierto es que a lo largo de este proceso la dirigencia del PRI se ha visto seriamente presionada en diversas entidades federativas por su propia militancia que ha sido excluida por los acuerdos cupulares, pero tampoco el partido de Elba Esther, con la fuerza magisterial y votos cautivos que posee, estaba dispuesto a ceder ni una plaza en la negociación.

Ahora más que nunca las palabras de la propia Gordillo filtradas de una “reunión privada” de hace unos meses con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) hacen sentido: “Quien quiera con nosotros tiene que firmarnos”, decía.

Tal vez en el PRI se dieron cuenta que la carta de Elba está mucho más cara que la de Messi, Ronaldo y Rooney juntos, que había que cederle demasiadas cuotas, plazas y posiciones futuras de gobierno. Quizá calcularon mal.

Evidentemente con la ruptura pierde el PRI, pero todavía más su candidato presidencial Enrique Peña Nieto, quien hasta ahora presumía de una gran “unidad” en torno a su aspiración y pierde un importante número “garantizado” de votos.

Así pues, Elba Esther y Nueva Alianza irán solos en la elección para la renovación del Congreso e inscribirán a su propio candidato presidencial, pero eso no quiere decir que esté descartado el escenario en el cual la maestra termine apoyando al candidato de otro partido, tal como le hizo en 2006, cuando su partido peleó, por su  lado, escaños en el Legislativo y a pesar de tener un candidato presidencial, Roberto Campa, finalmente apoyó a Felipe Calderón.

En la política, guiada por los intereses, tampoco se puede desechar un escenario en donde justo antes de la elección Elba se vuelva a sumar a otro candidato presidencial, incluido Peña Nieto, pero eso sí, esta vez vendiéndole más caro su “amor”.

Por lo pronto no dudo que algunos en el PAN la estén ya buscando para saber en cuánto anda su “carta” y conocer si aún es posible un “nuevo” pacto electoral.

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