11 de Diciembre del 2017 | 18:47 | Ciudad de México | °C -

Penal de Apodaca, cárcel podrida

Ahora Medina intenta arreglarlo con billetazos, ofrece 10 millones de pesos de recompensa (en efectivo, me imagino).

El baño de sangre y la fuga del penal de Apodaca es el cuento de nunca acabar, la historia de siempre: "se nos pelaron", nos dicen. "No pudimos hacer nada para evitarlo", nos cuentan.

Estamos ante la reiteración de que el sistema penitenciario está rebasado, de que las cárceles están podridas. Que la "readaptación" no existe como tal y que los penales son las grandes escuelas del crimen y peor aún los internos mandan, extorsionan y secuestran desde haya dentro.

Algo que los propios expertos han venido denunciando desde siempre, sin que exista la voluntad política para cambiar las cosas al interior de ese submundo dantesco.

Por igual el gobierno de Nuevo León, encabezado por el priista Rodrigo Medina,  ha mostrado su incompetencia en este reciente caso de Apodaca.

Primero, los familiares de las víctimas estuvieron horas en las afueras del penal sin saber a ciencia cierta que había pasado.  Las madres desesperadas comenzaron a apedrear a los policías para que les dijeran “toda la verdad”. La identificación de los cuerpos se dio a cuenta gotas y las familias fueron tratadas con desprecio.

Y es que ayer, en efecto, no lo habían dicho todo, decenas de internos se habían fugado. ¿No se habían dado cuenta las autoridades que llegaron por montones? ¿Era difícil darse cuenta en un penal supuestamente “controlado” y con los reos perfectamente contados y “clasificados”?

Sobre las causas de la matanza, primero sostuvieron la tesis de “un complot” entre celadores e internos para pelear contra otro grupo rival. Mientras tanto no sólo los nombres de las víctimas no se daban a conocer, sino fallaron los cálculos, de 20 muertos, pasaron a 28 y luego a 44. Lo que refleja el descontrol sobre la población al interior del Penal, quizá no saben a ciencia cierta cuántos internos hay ahí hoy en día.

Después vino la información sobre la fuga, 30, admitió el gobernador, están quien sabe donde.

Ahora Medina intenta arreglarlo con billetazos, ofrece 10 millones de pesos de recompensa (en efectivo, me imagino) para los que den información sobre el paradero de los internos, 25 del fuero federal y cinco del fuero común.

¿Qué habría pasado si Medina hubiera invertido esos 10 millones de pesos en el Penal de Apodaca con francas condiciones de deterioro? ¿No con eso hubiera podido establecer mejores mecanismos de seguridad para los propios internos? ¿Para evitar una masacre y una fuga?

Por supuesto que un asunto de estos no se explica sin una complicidad de quienes tomaban las decisiones en el Penal de Apodaca.

Pero el de Apodaca no es una excepción a la regla, es la generalidad de lo que sucede en los penales del país.

¿Por qué se ha dejado que las cosas al interior de las cárceles mexicanas se pudran? Porque es un gran negocio, porque allá adentro, en los penales mexicanos, en su mayoría hay de todo, se cobran cuotas, se paga por protección, por mujeres y por “privilegios”, porque el dinero fluye y llena los bolsillos de muchos.

En fin, a estas alturas el caso de Apodaca no debe sorprender a nadie, la incompetencia del gobierno de Medina tampoco. ¿O sí?

Twitter: @rochaperiodista

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