16 de Diciembre del 2017 | 01:12 | Ciudad de México | °C -

Partidos ¿a quiénes representan?

Los partidos pequeños están quizá peor que los grandes, convertidos en satélites en el mejor de los casos pero reducidos las más de las veces en parásitos del erario público.

No hay partido que se salve. Todos guardan en sus interiores personajes de escandalosa reputación aunque, eso sí, unos en mayor cantidad que otros.

Por igual generalmente en los diversos niveles de gobiernos se comportan de una forma desde la oposición pero ya estando en el poder repiten las prácticas que en su momento condenaron.

Los partidos grandes, PRI, PRD y PAN han dejado de representar a amplios sectores de la población, por eso los ciudadanos hoy en día, salvo excepciones en ciertas regiones, votan más por los candidatos o por evitar la continuidad de los malos gobiernos anteriores que por las causas o principios partidistas, los cuales se desdibujan.

El PRD se ha convertido en un partido con fuerza regional, pero que carece de una estructura sólida en el norte del país. Pero también sigue profundamente dividido a su interior por tribus que se pelean el poder peor que lo hacen afuera. Que llegan al límite de la autodestrucción con tal de ganar espacios de decisión.

Cada vez afloran nuevos grupos perredistas y todas las expresiones son capaces de robarse urnas e inflarlas en los procesos internos de disputa por su dirigencia, por ejemplo. Prácticas que condenan ampliamente en las elecciones constitucionales pero que repiten en casa cuantas veces sea necesario.

Por igual en el PRD hay una crisis de identidad, ¿qué izquierda se asienta en el partido? Una más moderada o una más radical, una capaz de tender puentes u otra capaz de dinamitar todo lo que no se le parezca. Esto sin dejar a un lado su legítima demanda de limpiar la elección federal. 

En lo que hace al PRI, el partido más fuerte, aún no se puede sacudir la sombra de la experiencia autoritaria acumulada a lo largo de más de 70 años en el ejercicio del poder. Diversos escándalos persiguen todavía a ex gobernadores tanto por enriquecimiento impúdico e incluso por presuntas relaciones con el crimen organizado.

¿Qué PRI está por asentarse otra vez en Los Pinos el del corporativismo de la mano de los mismos como el líder petrolero, Carlos Romero Deschamps, de quienes no se quieren deslindar por la fuerza electoral y política que representan o uno capaz de tener una visión democrática y de Estado?

Respecto al PAN, lo dijimos ampliamente, el partido terminó traicionándose a sí mismo. Vicente Fox no entendió de qué trataba la alternancia. El partido repitió prácticas que condenó y prometió todo aquello que era imposible de cumplir con tal de administrar el poder. El presidente Calderón nos llevó a un laberinto sin salida. Su herencia: un reguero de sangre.

Los partidos pequeños están quizá peor que los grandes, convertidos en satélites en el mejor de los casos pero reducidos las más de las veces en parásitos del erario público.

Hay excepciones en todos los partidos, hombres y mujeres de Estado, ha habido administraciones exitosas de diversos colores pero en términos generales hoy en día los partidos se representan a ellos mismos.

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