16 de Diciembre del 2017 | 01:04 | Ciudad de México | °C -

México en Paz

Peña Nieto ha prometido bajar los índices delictivos de alto impacto, el reto: pacificar distintas regiones al borde de la ingobernabilidad.

Hay un fenómeno recurrente en la clase política mexicana:  Los que llegan aseguran que quienes se fueron dejaron la casa de cabeza. Y muchas veces tienen razón.

Para el caso de la violencia y situación de inseguridad en el país los hechos hablan por sí solos.

Felipe Calderón no pudo dejar las cosas peor, miles de muertos en el marco de una guerra librada sin una estrategia inteligente y motivada por un ánimo de legitimarse en el poder.

A Calderón le quedó literalmente grande la chamarra militar y de forma caprichosa optó por meterse a un callejón sin salida, una decisión tan costosa como errónea.

Él mismo advirtió que la guerra costaría vidas, seguramente, en su arte de la improvisación, él mismo no sabía lo que iniciaba y el dolor que habría de generar con su postura apresurada.

En ese sentido el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto en la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública intenta marcar distancia frente a Calderón.

El presidente señala que la suya no será una lucha improvisada contra el crimen organizado; promete someterse sin reservas a los tratados internacionales y establecer un programa nacional de derechos humanos.

La presencia del ejército las calles la asume como transitoria, veremos por cuánto tiempo y si realmente se logra el objetivo, junto a gobernadores y presidentes municipales, de profesionalizar a todas las policías del país en sus diversos niveles de gobierno.

Peña Nieto pide a todas las corporaciones y a los estados y municipios que no compitan contra el crimen sino que se coordinen. Y promete una mayor inversión en la prevención de los delitos.

Y es que en el sexenio pasado la Marina, la Sedena y la Policía Federal intentaban colgarse la medalla frente al jefe Calderón, mientras se daban patadas por debajo de la mesa.

Peña Nieto ha prometido bajar los índices delictivos de alto impacto, el reto: pacificar distintas regiones al borde de la ingobernabilidad.

"Reducir la violencia requiere un responsabilidad compartida de todos los presentes" les advirtió  a sus secretarios de Gobernación, de la Defensa, de Marina y al jefe de gobierno y gobernadores del país en general.

Está claro que todos queremos un México en paz y que es una obligación mínima del Estado garantizarnos la seguridad pública, de lo contrario se convierte en un Estado fallido.

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