16 de Diciembre del 2017 | 01:13 | Ciudad de México | °C -

La “tregua” y el informe "horroroso"

Ante la falta de eficacia del Estado Mexicano, incluyendo a todas las corporaciones de los diversos niveles de gobierno, hay que apelar a la “voluntad” de los delincuentes. Una expresión que revela el estado de indefensión del ciudadano común.

La petición de tregua de parte varias organizaciones públicas es el reconocimiento social de que el crimen organizado ha rebasado al Estado Mexicano.

La Iglesia Católica no es la primera en solicitarle a los grupos delincuenciales que “colaboren” para que exista un “clima de paz”. Lo hizo en 2010 “El Diario de Juárez” después del asesinato de dos de sus reporteros a través de una editorial, en la cual sus periodistas escribieron: “somos comunicadores, no adivinos…Queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros”.

Recientemente el poeta Javier Sicilia, llamó a una “tregua” por 48 horas a la delincuencia para poder celebrar “las fiestas navideñas”.

Ahora, ante la visita del Papa Benedicto XVI a Guanajuato, el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago, a “nombre de todo México” ha pedido a los grupos delictivos vivir un “tiempo de paz y gracia”, entre el 23 y 26 de marzo.

Ante la falta de eficacia del Estado Mexicano, incluyendo a todas las corporaciones de los diversos niveles de gobierno, hay que apelar a la “voluntad” de los delincuentes. Una expresión que revela el estado de indefensión del ciudadano común.

A este contexto se le une el reciente informe de Human Rights Watch que alerta de una violencia que aumenta “horrorosamente” en todo el territorio y en la cual hay impunidad para los militares que violan derechos humanos. Lo que desde fuera se ve como algo “horroroso” acá dentro se mira, desde el gobierno, como parte de los “inevitables daños colaterales”.

Con todo y esto el gobierno federal sigue estancado en su tesis comodina: la estrategia es la correcta y quien la cuestione quiere entregarle el país a los criminales.

Ninguno de los expertos que critican la estrategia del presidente Felipe Calderón le pide que el Estado renuncie a su obligación constitucional de garantizar la seguridad de todos los mexicanos. Diversos especialistas le han solicitado al presidente una estrategia alternativa que ataque las causas del fenómeno delincuencial, insisto, sin renunciar a la tarea de perseguir a los delincuentes.

Por igual se ha criticado que era imposible ganar “una guerra” sin primero limpiar la casa. Y la casa –que incluye a todos los actores legales que tienen la obligación de procurar e impartir justicia- sigue contaminada, sin duda.

Así pues con un horizonte de más de 50 mil ejecuciones, el presidente no podrá presumir que deja un México “en paz”.

El ciudadano hoy en día convertido en una víctima en medio  de la delincuencia y de un Estado ineficaz y en ocasiones hasta cómplice.

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