11 de Diciembre del 2017 | 18:46 | Ciudad de México | °C -

La “metamorfosis” de AMLO

En el fondo el tabasqueño tiene el mismo “Proyecto de Nación”. López Obrador cree firmemente en la intervención del gobierno como motor de la economía

Andrés Manuel López Obrador camina sobre una nueva estrategia electoral. Se muestra incluyente respecto a su República Amorosa, todos caben, nos dice, hasta sus más acérrimos enemigos que han intentado destruirlo. Rechaza que los empresarios del país sean parte de “la mafia del poder” y por el contrario, los considera indispensables para el desarrollo nacional.

En su discurso ya no caben las “chachalacas”. Pareciera pues que estamos ante su metamorfosis. Andrés Manuel quiere debatir. A diferencia del sexenio pasado donde evitó el primer debate entre candidatos presidenciales, ahora propone uno por semana. Reconoce implícitamente su error y quiere fortalecerse con el intercambio de ideas. Por igual quiere evidenciar a quien considera su principal adversario, Enrique Peña Nieto, precandidato presidencial del PRI.

Lo cierto es que estos cambios corresponden a su posicionamiento más moderado, pero indudablemente de izquierda, frente a los potenciales electores.

En el fondo el tabasqueño tiene el mismo “Proyecto de Nación”. López Obrador cree firmemente en la intervención del gobierno como motor de la economía, Pemex no debe abrirse a la iniciativa privada, insiste, y sostiene que la pobreza y la desigualdad son uno de los problemas centrales de la nación a tal grado que generan violencia. En este sentido llama a “serenar” al país con empleos y no con más balas.

El precandidato presidencial de la izquierda cree que “desde abajo” se gestan los cambios. Por eso creó su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) como  la estructura que le servirá de soporte durante su campaña.

Su visión de país poco ha cambiado: la corrupción, nos señala, carcome la estructura de gobierno. La honestidad debe ser “elevada a rango constitucional”. Los negocios al amparo del poder público nos han hecho mucho daño, advierte.

Además se sigue sintiendo el más juarista de todos. Su gabinete, afirma, debe estar a la altura del gobierno de Benito Juárez.

López Obrador, sí, es el mismo, pero ahora se presenta diferente. Sigue siendo el que despierta odios pero también enormes simpatías.

Para infortunio de sus adversarios el tabasqueño no se ha presentado con su lado más exacerbado,  mandando al diablo a las instituciones, o insultando al presidente de la República. Por eso lucen desconcertados.

Veremos si su estrategia le alcanza para llegar a Los Pinos en este 2012, claro los rivales cuentan y los votantes también.

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