11 de Diciembre del 2017 | 18:42 | Ciudad de México | °C -

La guerra política que viene

A partir del próximo 30 de marzo, es la guerra políticamente hablando y aunque muchos piensen que el resultado ya está predefinido, están equivocados, aún todo puede pasar.

En menos de dos semanas inician formalmente las campañas presidenciales. Y a estas alturas ya hemos visto de todo, pero ha sido sólo el prefacio.

Un presidente de la República, Felipe Calderón prometiendo que no se va meter en el proceso electoral, sólo después de “avisarles” a los consejeros de Banamex que Josefina, su candidata, va creciendo y cortando distancia de Enrique. Por eso muchos creen que Calderón hará del próximo proceso otra batalla personal, algo que iría en detrimento de la democracia e incluso de su partido.

Una PGR dispuesta a reabrir y desempolvar todos los casos que tenga a su alcance en contra de los enemigos del momento, ya sean inocentes o culpables, pero justo ahora que los tiempos electorales marcan la agenda.

Un Enrique Peña Nieto asegurando que todo lo firma y lo cumple, en medio de escándalos personales y públicos durante su pasada administración y bajo una plasticidad de su campaña que raya en lo telenovelesco.

Ante sus yerros pasados (véase caso Feria Internacional del Libro) su equipo ha tratado de blindarlo a tal grado que le llevaron teleprompter a su toma de protesta para prevenir el más mínimo error aunque le quiten autenticidad a quien pretenden vender como producto milagro.

Una Josefina Vázquez Mota con una serie de acontecimientos que la mantienen vigente en los medios de comunicación más por sus errores que por sus aciertos. Que si el Estadio Azul se le vació mientras hablaba. Que el artículo de Pinochet. Que si la tesis de la UNAM, en la que considera que todos sus alumnos no tienen “interés profesional” alguno. Que si el helicóptero que utilizó para llegar al Tec de Monterrey. Que si los alumnos le dijeron que no había hecho “nada” como funcionaria pública para merecer ser presidenta. Que si ayer usó dos motocicletas para llegar al IFE, ante una nueva mala planeación, o ante una simulación.

Por cierto, todo esto, ella lo reduce a “ataques en las redes sociales”, quizá sin comprender que son elementos que pueden ir minando aún más sus posibilidades.

Un López Obrador “confiado” en que podrá ganar las elecciones con la estructura de su movimiento, Morena, a pesar de que aparece en el tercer lugar en diversas encuestas. Que ha tratado de mantenerse al margen de los escándalos, dando a conocer los nombres de quienes lo acompañarían en su gabinete y apelando a su “universidad de la vida” y a su experiencia para “transformar” al país.

Un tabasqueño que en el fondo sigue siendo el mismo, muy querido por un sector y muy odiado por otro y que trata de apelar al “amor” y a la felicidad, para tratar de convencer a sus incrédulos y a quienes aún lo ven como “peligro para México” y que de ninguna manera lo quieren en la presidencia.

Pero claro está que lo que hemos visto es una “probadita”. Y por más que nos digan que harán un esfuerzo para que prevalezca la “altura de miras” y el  “intercambio de ideas”, a partir del próximo 30 de marzo, es la guerra políticamente hablando y aunque muchos piensen que el resultado ya está predefinido, están equivocados, aún todo puede pasar.

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