16 de Diciembre del 2017 | 01:07 | Ciudad de México | °C -

Estudiantes de la Ibero, ¿envenenados?

El candidato priista fue a una universidad crítica como la Ibero donde convergen distintas posturas de pensamiento. No fue a un aniversario del PRI.

A unos les urge que regrese el autoritarismo en donde el presidente preguntaba por la hora y su séquito le respondía: la que usted diga. Para ellos esa es al “verdadera” estabilidad. Cada quién con sus ideas.

La visita de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI a la Universidad Iberoamericana sigue siendo tema. Por un lado hay quienes consideran porril, agresivo e intolerante el trato que recibió el priista y por el otro quienes se unen a los reclamos de los jóvenes ante temas espinosos en su ejercicio de gobierno en el Estado de México: feminicidios, Atenco, deuda y corrupción en territorio mexiquense.

Dígase misa pero Peña Nieto había evadido ir a cualquier universidad a dialogar con los alumnos, bajo la premisa de que es mejor “cuidar” y no “exponer” la ventaja.

Estudiantes y profesores, de otras universidades como el ITAM, aseguraban que el priista sólo asistiría a las aulas si antes le “soplaban” las preguntas. Lo que, honrosamente, se negaron a hacer.

En el caso de la Ibero, Peña Nieto había cancelado en dos ocasiones su visita. Los propios alumnos criticaban día y noche su actitud.

El equipo de Peña Nieto rectificó e informó que siempre sí iría a la universidad, el pasado viernes. Día en que generalmente se diluyen las  noticias.

A partir de la confirmación de la presencia del aspirante del PRI, estudiantes que no comulgan con sus ideas se organizaron y convocaron a portar pancartas y máscaras de Carlos Salinas. No hubo imposición quienes querían se sumaban.

Esto es lo que, exageradamente, algunos han llamado “complot” o “boicot” hacia el priista.

Los estudiantes jamás intentaron bloquear la libertad que tiene Peña Nieto, o cualquiera,  para expresarse en un foro universitario. De hecho habló, libremente, por espacio de varios minutos.

Por otro lado, los “simpatizantes” del priista, los llamados “ectivistas” que operan también en las redes sociales se organizaron, llevaron sus cartulinas bien impresas en apoyo a su candidato y fueron quienes finalmente todo le aplaudían. Por supuesto que también están en su derecho. Pero a ellos nadie los criticó, ni se les calificó de un grupo de porros, pues mientras alaben, parece no haber hay problema.

Peor aún, estudiantes de la Ibero acusan que los simpatizantes de Peña Nieto ofrecían 250 pesos, por persona, para no hacerle preguntas incómodas al candidato. Las viejas prácticas traídas a las aulas de clase. ¿Eso no es condenable?

Pero lejos de respetar su libertad de expresión y manifestación, siempre fuerte, pero pacífica, los jóvenes de la Ibero, que en su mayoría gritaron consignas contra EPN, han sido objeto de infamias.

Sus detractores aseguran, primero, que obedecieron órdenes de grupos infiltrados. Incluso hay quienes, para rendirle pleitesía a quien ven invariablemente como el candidato ganador, señalan que fue el PRD el que orquestó todo. La tesis del “plantón” llevada a una universidad pensante.

Peor aún, el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, afirma que los jóvenes están “envenenados”, que la Universidad Iberoamericana ya no es lo “misma” que cuando él estudió. Por cierto, en ese entonces, gobernaba un partido que redujo la crítica a su mínima expresión.

Recordé entonces la novela de Farenheit 451, del gran Ray Bradbury. En el libro, el Estado, decide quemar los libros porque el conocimiento y la crítica “envenenan” el alma. Es "mejor" no saber, es la lógica autoritaria.

A los estudiantes los ofenden, pero sobre todo los subestiman. Están en su derecho de protestar sin convertir su disidencia en violencia.

Vale la pena recordar lo que significa disentir, según la Real Academia Española: No ajustarse al sentir o parecer de alguien. 

Claro que si todos se hubieran ajustado al parecer del candidato del PRI, habrían sido los “grandiosos estudiantes” de la Ibero.

Los acusan de “porriles, agresivos e intolerantes”. Lo que no dicen es que la conferencia de Peña Nieto, que pude seguir por Internet, se llevó a cabo bajo una atmósfera de civilidad. Hubo porras a favor, manifestaciones en contra, pero el candidato habló por diversos minutos, pudo expresar sus ideas con pleno respeto y respondió cinco rondas de preguntas.

A su salida fue cuando las manifestaciones en su contra arreciaron en la medida en la que él trataba de encontrar la salida más rápida pero permanecía en uno de los pasillos.

El candidato priista fue a una universidad crítica y apartidista como la Ibero donde convergen distintas posturas de pensamiento. No fue a un aniversario del PRI.

Para algunos priistas que añoran el autoritarismo, si criticas eres "porro", si alabas eres un "estudiante". Así en blanco y negro los ponen, pero eso no es más que intolerancia.

Tal vez, en el fondo, lo que más les duele es que pregonan que Peña Nieto tiene de su lado a los votantes jóvenes y los hechos del viernes, cuando menos, retan tal premisa.

La protesta en contra del priista fue dura pero pacífica. ¿O piensa alguien que estuvo en riesgo el propio candidato?

No veo por qué alguien pueda pedir un castigo para los alumnos excepto porque en el fondo se añore el regreso del autoritarismo en donde disentir es algo que simplemente no está permitido. 

Twitter: @rochaperiodista

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