16 de Diciembre del 2017 | 01:11 | Ciudad de México | °C -

El síndrome del Águila Mocha llegó hasta Calderón

No hay una razón técnica ni histórica para el cambio de nombre. Todo parece pues producto de una ansiedad por querer pasar otra reforma, la que sea.

Como si se tratara del contagio reciente de la ansiedad producida por las compras de pánico en el Buen Fin o un afán por imitar el “águila mocha” dizque muy innovadora de Fox,  el presidente Calderón envía una iniciativa de última hora.
 
Estamos ante otra pretendida reforma constitucional del presidente Felipe Calderón que por cierto no se trata de las ansiadas y llamadas, por el PAN, “reformas estructurales”.
 
A 8 días de dejar el poder envía una iniciativa para cambiar el nombre oficial de nuestro país de Estados Unidos Mexicanos a México.
De acuerdo a la visión de Calderón el nombre actual, instituido en 1824 por el Constituyente pretendió emular a Los Estados Unidos de Norteamérica.
 
Envuelto en una pretendida bandera patriótica Calderón indica que, "México no necesita un nombre que emule a otro país y que ninguno de nosotros, los mexicanos, usa cotidianamente”, afirma Calderón.
 
Desde su punto de vista sería pues como una nueva acta de Independencia frente a los Estados Unidos. Seguramente los constituyentes del 24 se irían de espaldas.
 
La pregunta es ¿a quién incomoda el nombre de Estados Unidos Mexicanos? ¿Quiénes le pidieron el cambio? ¿Por qué una visión personal hacerla nacional?
 
¿Por qué cambiar la coexistencia que ya existe de las dos denominaciones?
 
El nombre de México y el de Estados Unidos Mexicanos se utilizan indistintamente ya en los documentos oficiales, vean el pasaporte, en donde vienen los dos, por ejemplo.
 
La ONU nos llama “México”, lo mismo sucede en las competencias internacionales.
 
No conozco a nadie que le incomode decir que  es de México y que el nombre oficial es  Estados Unidos Mexicanos.
 
No hay una razón técnica ni histórica para el cambio de nombre. Todo parece pues producto de una ansiedad por querer pasar otra reforma, la que sea.
 
Pero quién lo diría, el síndrome del "Águila Mocha" traspasó dos sexenios: Fox mochó al Águila y Calderón pidió cercenar el nombre del país.
 
Él siempre con una gran capacidad para sorprendernos cuando pensamos que no podía terminar peor.
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