11 de Diciembre del 2017 | 18:47 | Ciudad de México | °C -

El PRI, pasos en la azotea

Seguramente los priistas de la era jurásica saben bien lo que significa jalar los hilos del poder para cerrarle el paso y destruir al enemigo, lo hicieron por más de 70 años

Los papeles se cambian, antes cuando eran gobierno ellos eran acusados de autoritarios, de crueles verdugos, ahora, estando en la oposición, se asumen como “víctimas” y sobre todo ahora que van adelante.

Los priistas sienten que van tras ellos, que el presidente Felipe Calderón se comporta de una forma “facciosa” y utiliza los instrumentos gubernamentales a su alcance para minar la campaña del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

Por cierto, ellos mismos, estratégicamente, se alinearon con Calderón hace un poco menos de seis años cuando Andrés Manuel López Obrador cuestionaba la victoria panista. Pero son tiempos distintos.

En palabras simples hoy día en el PRI sienten pasos en la azotea, los zombis están cerca parecen decirnos. ¿Hay algo que temer? Ahí están las averiguaciones previas recién desempolvadas para poner en “evidencia” a los ex gobernadores del Revolucionario Institucional y su presunta relación con el crimen organizado.

La cúpula priista presume que el cambio en la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales, la salida de José Luis Vargas y la entrada de Imelda Calvillo, es una jugada política del propio presidente de la República para cercarle el paso “a la mala” a su aspirante Peña Nieto, el cual pretenden que ni se despeine, ni se ensucie. Por eso ellos mismos sacaron a Humberto Moreira, cuando empezaba a contaminar mediáticamente la atmósfera del ex gobernador mexiquense.

Seguramente los priistas de la era jurásica saben bien lo que significa jalar los hilos del poder para cerrarle el paso y destruir al enemigo, lo hicieron por más de 70 años, conocen a la perfección las herramientas legales e ilegales que ahora podrían usar en su contra, por eso, insisto, sienten pasos en la azotea.

Por lo pronto el ex mandatario del Estado de México promete seguir adelante, utilizando la fórmula engominada de “te lo firmo (notario público de por medio) y te lo cumplo”, pero ahora ya mira de reojo tratando de observar lo que hace el gobierno federal en contra de los suyos. ¿Quién sigue? Debe preguntarse.

Peña Nieto promete no dividir al país, pero pide piso parejo, promete ganar voto por voto, empieza a desconfiar de las instituciones y por lo pronto encuentra alivio en los brazos de su “amigo”, Jorge Emilio González Martínez, el Niño Verde. Sí en ese mero, el del videoescándalo, del que ya pocos se acuerdan.

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