11 de Diciembre del 2017 | 18:43 | Ciudad de México | °C -

Alicia Villarreal y la simulación

La izquierda tendría que preguntarse si una candidatura como la de Villarreal le suma o resta votos

Ante el descrédito generalizado, en la clase política se piensa que candidateando a una artista, a alguien “famosa” o a una cara “linda”, la gente se volcará a las urnas. Que a los ciudadanos se les olvidará todo (fraudes, decepciones colectivas, corruptelas) y que al final “votarán con el sentimiento y la emoción”. Pero la ecuación no es necesariamente cierta.

Ejemplos de cantantes o deportistas que han sido postulados hay en todos los partidos políticos. Pero pocos han ganado: Carlos Hermosillo (acusado de corrupción) ganó una diputación federal con el PAN, el ex cantante, Francisco Xavier (acusado de violación), una senaduría por la extinta coalición de izquierda: Por el Bien de Todos. El PRI llevó a la actriz Silvia Pinal al Senado.

No obstante, la verdad es que la mayoría de los actores y deportistas que se postulan fracasan en el intento.

A los partidos les atrae la idea de “fichar” a personas que puedan “jalar votos” con su simple cara, sin importar la carencia de talento político y conocimiento de las políticas públicas que requiere el país.

Difícilmente de alguien sin preparación ni trayectoria podemos esperar que se comporte como “Estadista”.

La candidatura de la izquierda de Alicia Villarreal para diputada federal por Nuevo León, ex vocalista  del grupo Límite, llama en particular la atención.

Sobre todo porque la propia izquierda ha criticado duramente la “imagen” que pretende “vender” el PRI y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto.

Para empezar a Villarreal, aún le persiguen escándalos irresueltos de denuncias civiles por “despido injustificado” y por otra parte no se le conoce, cuando menos públicamente, una vocación de servicio por el país. Lo que hace pensar a muchos que ella "está buscando el fuero".

Independientemente de que uno sea deportista, artista o venga de cualquier otra disciplina debe demostrar que tiene los méritos suficientes como para aspirar a un puesto público o a un cargo de elección popular.

La izquierda tendría que preguntarse si una candidatura como la de Villarreal le suma o resta votos, porque el ciudadano en general, cada vez más enterado, ya no se va con la finta. Pensar que el ciudadano votará por una cara “bonita” así por que sí, es menospreciarlo.

 

P.D. Quizá en vez de tomar tribuna, Alicia Villareal, podría dar concierto en San Lázaro.

Twitter: @rochaperiodista


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